Santander mantiene su objetivo de dividendo y ajusta el de rentabilidad Ana Botín, y su equipo directivo al completo, en una jornada a puerta cerrada celebrada en Londres.

El Santander reconoce que el deterioro de crecimiento en Reino Unido y en otros países en el último año “ha provocado la depreciación de buena parte de las divisas frente al euro y que las expectativas de bajos tipos de interés se prolonguen en el tiempo. Además, es previsible que en los próximos años continúe la incertidumbre regulatoria y el aumento de la presión fiscal en algunos mercados”, explicó la presidenta, Ana Botín.

El banco mantiene el compromiso comunicado a los accionistas el pasado año de incrementar el dividendo y el beneficio por acción en cada uno de los tres ejercicios entre 2016 y 2018, así como tender al reparto en efectivo y lograr que el beneficio por acción crezca a doble dígito en 2018. Su intención es situar su pay out en efectivo (parte del beneficio destinado a retribución) entre el 30% y el 40%. Pero el deterioro macroeconómico en varios países ha provocado que tenga que rebajar su objetivo de rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE), que pasa del 13% fijado en el plan el pasado al 11% fijado para 2018. Lo mismo ocurre con el ratio de eficiencia, que pasa del 45% (establecido el año pasado para 2018) a ajustarse entre el 45% y el 47%.

La presidenta de Banco Santander anunció que la entidad aspira a alcanzar 60 millones de clientes digitales y situar su nivel de eficiencia por debajo del 40% en 2025, frente al casi 48% a junio de este año. La entidad espera contar con unos 35 millones de clientes vinculados.