Resultado de imagen de MANUEL FERNANDO MARTÍNEZ ÁLVAREZ CONSEJERO CON DELEGACIÓN ESPECIAL EN AGUAS DEL CABILDO DE TENERIFE

Se ha generado una alarma con respecto al Plan de Obras Hidráulicas del Gobierno de España. ¿Se va a poner en marcha?

No tiene que haber ninguna preocupación. Los fondos que se tienen previstos, de los Presupuestos Generales del Estado, por parte del Gobierno de España, no tienen por qué interferir en la no ejecución del Plan de Obras Hidráulicas. Así me lo ha hecho llegar el Secretario de Estado. Por lo tanto, debemos estar tranquilos, ya que estamos en un proceso de transición y hay que ver las cosas que están pendientes. Se debe analizar la disponibilidad de suelo y el criterio con los que se han adaptado. Al haber cambiado de gobierno, hay que tener paciencia. Es una preocupación porque el tema del agua es importante en Canarias. Pero hay una sensibilidad enorme con nuestro archipiélago.

¿El tema del agua se ha dejado de lado en las islas en los últimos años?

Cuando hablamos de aguas lo hacemos desde tres perspectivas: la depurada, la que se produce por las riadas y la fuente de suministro. Hay un informe del Tribunal de Cuentas, donde se calculaba que Tenerife pierde en torno a 24 millones de euros anuales. Muchos municipios tienen una pérdida del 50% del agua. Es cierto que mucha agua se pierde por el camino, y desde el Cabildo hemos hecho un convenio para ayudar a los municipios para reducir el número de pérdidas. No nos podemos permitir perder agua por el camino, por lo que tenemos que trabajar para mejorar esta situación.

El saneamiento del agua es una cuestión fundamental y muchas veces se dice que algunos municipios han dejado pasar este hecho.

El problema de la isla es de todas las administraciones. El saneamiento no ha tenido cabida en Tenerife porque era molesto para los vecinos. Es cierto que gracias a los episodios de las bacterias, ha habido una repercusión social, que hizo despertar a la población, convirtiéndose así fuera un tema importante en Tenerife. Se está trabajando para solucionarlo y los sistemas de depuración en la isla están avanzados. Lo que hace falta es materializarla, ya se ha terminado la de Valle de Guerra, y a lo largo de estos meses se acabará la de Adeje y Arona. La de Santa Cruz ya está adjudicada y esperamos que este año se licite la depuradora de Granadilla y de Guía de Isora. Así, el 80% del agua que llega a la isla estará depurada. Debemos terminar con la cultura del pozo negro, aunque el cantarillado sea importante para algunos municipios.

Granadilla está vertiendo aguas residuales al mar, lo mismo que ocurre en Santa Cruz, ¿es grave?

Es muy grave y todo esto tiene una historia. La depuradora de Santa Cruz tiene una carga contaminante de las aguas, y esto quiere decir que nuestras aguas negras van concentradas. Hay un fallo de diseño, que se debe solucionar en Santa Cruz, por lo que aún no se depura toda el agua de la ciudad. Debe haber una autorización del Gobierno de Canarias, donde se haga control de aguas para saber cuánta agua se vierte y en qué condiciones. En Granadilla se necesita una depuradora y por eso la estamos pidiendo con tanto interés. Ante la escasez de agua, no podemos permitirnos tirar agua al mar, por lo que es importante reutilizar este recurso.

Es importante desarrollar proyectos que mejoren la situación pero, ¿también debe haber un control y una sanción de aquellos municipios que vierten esta agua al mar?

Es un delito grave y tiene riesgo de ir a la cárcel. Este tema es muy serio y la magnitud es de tal calado económico que hemos hecho un diagnóstico exacto de la isla para ver a dónde va el agua. En Tenerife sabemos cómo tenemos que trabajar y esto es una tarea de los ayuntamientos, ya que la red de alcantarillado pertenece a ellos. En los municipios pequeños entendemos que no tienen capacidad económica, pero deben buscar soluciones.

La solución deben plantearla los ayuntamientos, como bien dice. ¿Pero quién les sanciona a ellos?

Europa. Hay una directiva europea que obliga a comunicar en qué situación está el cumplimiento de la normativa de las aguas, en base a ello, inician expedientes. Al Valle de Güímar está a punto de llegar estos expedientes, ya que llevamos veinte años sin tener una depuradora en el municipio. Tenemos que desarrollar y ejecutar los Planes Hidrológicos, buscando la financiación de estos.

Los Cabildos son los órganos competentes para la planificación de todas las infraestructuras del agua.

Sí. Somos los responsables pero en este mandato, el Gobierno de Canarias, por exigencia de Europa, obligó a cederle la competencia al Gobierno, y estas cuestiones están sin resolver. Me preocupa porque esto puede generar problemas a la agricultura, ya que están bloqueados los fondos para el sector primario. El tema del agua es sinónimo a la sostenibilidad, para que así haya cohesión social y riqueza.

El agua, como bien escaso, es requerida por el sector primario. ¿Qué se va a hacer con la agricultura?

Creo que debemos buscar soluciones entre todos. Desde el punto de vista estratégico, la desalación debe quedarse desde la autopista hacia abajo. Y en las zonas de medianías, debemos liberar agua. Esto se puede conseguir, debemos pensar en los cultivos que tenemos. El plátano es importante en Canarias y consume muchísima agua, por lo que debemos analizar qué actuaciones debemos llevar a cabo, porque el agua se agota. Hay que apostar porque el agua depurada se utilice para el sector primario.

Una parte importante de los residuos hídricos está en manos de empresas privadas. ¿Esto va a cambiar?

Defiendo lo público. El problema dela isla de Tenerife lo veo en el transporte del agua, y la administración debe controlar ese recurso, sobre todo en el abastecimiento urbano, y que así se verifique hacia donde va.

Un bien público debe ser administrado por lo público pero, ¿le preocupa que la parte privada no esté invirtiendo en galerías?

La parte privada invierte donde ve que hay resultados positivos, como puede ser en la Galería de Vergara, que es una de las principales que abastece a Tenerife. No creo que el problema esté en las comunidades de agua, sino en el transporte de la misma. Hay que recuperar aquellas que no estén funcionando y debe ser la administración quien haga esa actividad.

¿Cree que debería contemplarse un Plan Hidrológico de Tenerife para el siglo XXI?

El Plan Hidrológico está vivo. Se ha hecho uno de los mejores documentos que hay pero hay que desarrollarlos. El problema es que no se ha asimilado, por parte del Gobierno de Canarias, la importancia del agua en las islas, por lo que hasta ahora no se han hecho políticas con respecto a este recurso. Los Planes están y nos encontramos en el segundo ciclo, pero necesitamos actuar, ya que el agua es una necesidad. Todo lo que afecta al mundo del agua está en ese documento.