El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.

 

CaixaBank ha presentado   los resultados del tercer trimestre de 2018 en Valencia, donde tiene su sede social, en los que obtuvo un beneficio atribuido de 1.768 millones en los primeros meses del año, un aumento del 18,8% respecto al mismo periodo en 2017. El resultado del grupo se ha apoyado en el aumento de los ingresos bancarios, una mayor aportación de su filial portuguesa BPI, en la reducción de dotaciones y la contención de costes.

“La clave de estos nueves meses es que dan una buena idea de lo que es el año en el que finaliza nuestro plan estratégico y se refleja que los cambios que hacemos refuerzan nuestro liderazgo. La actividad es muy buena porque sigue aumentando el ahorro que gestionamos de los clientes”, declaró el consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar, al inicio de la presentación.

En el tercer trimestre, el resultado neto se situó en 470 millones de euros, un 20% menos, pero por encima de los 213 estimados por la media de los analistas consultados por Bloomberg. El margen de intereses en los tres meses de junio a septiembre se situó en 1.239 millones, en línea con lo esperado. El margen bruto del trimestre se redujo un 6% debido esencialmente a menores ingresos de participadas por el registro del dividendo de Telefónica en el segundo trimestre.

“La cuenta de resultados en su conjunto muestra una evolución positiva en todas las líneas. Hemos logrado una rentabilidad del 9,4%, que se sitúa dentro de la banda objetiva de estar entre el 9% y el 11%. A pesar de tomar decisiones importantes de reducción de riesgo como la salida de Repsol, la rentabilidad se ha mantenido. No es la de los niveles de 2007 y 2008 pero las reglas del juego han cambiado y no esperamos volver a alcanzarlos, por lo que ahora mismo está en una situación adecuada”, ha asegurado Gortázar.

Respecto a la Sentencia del Tribunal Supremo del 16 de octubre sobre el pago de los impuestos de las hipotecas y la nota de prensa emitida por el presidente de la Sala Tercera, y "considerando las incertidumbres existentes" en relación con los "distintos desenlaces posibles" la entidad asegura que "no se ha estimado impacto en los estados financieros a 30 de septiembre de 2018". “La expectativa es que como no hemos hecho nada malo, pensamos que no pagaremos nada, por eso hemos calculado que no debe tener un impacto en las cuentas y no lo hemos contemplado en los resultados de septiembre”, ha explicado Gortázar.

“Hay que esperar al 5 de noviembre. Nuestra posición es de respeto a las decisiones judiciales y adaptaremos nuestra práctica a lo que decida el Tribunal Supremo. Creo que es conveniente recordar que es una sentencia que dictamina que una norma en vigor durante 23 años ahora no es válida. Es difícil pensar que haya penalización a unas entidades por haber cumplido una norma. Han sido las administraciones tributarias quienes han ingresado esos fondos. Quien no ha hecho nada mal no debe ser penalizado”, ha añadido el consejero delegado.

El margen de intereses entre enero y septiembre aumenta un 3,4%, hasta 3.671 millones, impactado por la incorporación de BPI en febrero de 2017 que aporta un 0,4% de crecimiento. El margen bruto sube hasta los 6.901 millones, un 6,3% más, impulsado por el crecimiento de los ingresos core hasta los 6.183 millones de euros en 2018 (aumento del 4,5%). El margen ha mejorado debido a la mayor eficiencia de los servicios esenciales.

Los ingresos por comisiones crecen hasta los 1.938 millones de euros, un 3,8% más. De ellas, las comisiones bancarias y de valores caen un 4% hasta 1.113 millones, impactadas, entre otras cuestiones, por menores comisiones en banca de inversión. En el lado opuesto, aumentan las comisiones de fondos de inversión, carteras y sicavs (un 16,3%, hasta 415 millones) por el incremento sostenido del patrimonio gestionado. También suben un 7,4% las comisiones por gestión de planes de pensiones (hasta 161 millones) y también las comisiones por venta de seguros, que suben un 23,4% hasta los 249 millones de euros.

Respecto al balance, los activos totales del grupo se sitúan en 387.751 millones de euros a 30 de septiembre de 2018,  con una caída del 2,1% en el trimestre. El crédito bruto a la clientela se sitúa en los 223.465 millones de euros (baja un 0,2%) y la cartera sana crece un 0,8% en 2018. El crédito para la adquisición de vivienda baja un 1,8% respecto al cierre de 2017.

Los ingresos del negocio bancario de la entidad (margen de intereses, comisiones, ingresos del negocio de seguros, puesta en equivalencia de SegurCaixa Adeslas y las participaciones de BPI Bancaseguros) aumentaron un 4,5%, y el total de los ingresos, un 6,3%. En ese crecimiento, ha sido importante la aportación de la filial BPI, que ascendió a los 168 millones, por los 59 millones obtenidos en los primeros nueve meses de 2017. “Es un banco fantástico y por eso quisimos y pudimos controlarlo. Tiene un refuerzo en su rating y va a seguir dando apoyo a las familias en Portugal y contribuyendo a tener mejores resultados”, ha valorado Gortázar.

De igual forma, el negocio de las participadas por Caixabanak ascendió a 69 millones, incluyendo la cifra negativa de 453 millones derivada de la venta del 9,36% de las participaciones que la entidad mantenía en Repsol. Así, los ingresos del total de la cartera de participadas se situaron en 847 millones en los que se incluyen principalmente el reparto de dividendo dividendos de Telefónica, y los resultados de las entidades valoradas por el método de la participación, como Erste Bank, SegurCaixa Adeslas, BFA y Repsol, cuya participación actual se sitúa en el 4,59%.

“Hemos soportado una pérdida importante por la apuesta razonable de dejar la participación en Repsol y abandonar activos de riesgo. Aún así hemos mantenido los márgenes”, ha justificado Cortázar.

Durante los últimos, meses CaixaBank ha continuado con su plan para desconsolidar su negocio inmobiliario. Durante el segundo trimestre de 2018, acordó vender principalmente la cartera de activos inmobiliarios disponibles para la venta a 31 de octubre de 2017, así como el 100% del capital social de Servihabitat a una compañía de nueva creación propiedad en un 80% de Lone Star y en un 20% de CaixaBank.